“Payaguau”: intervención con perros y payamédicos para sanar con humor y amor

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Queridos lectores de Qué Hacemos Ma!?

 Payamédicos, bajo el lema “Con amor se puede un mundo mejor” ha ido evolucionando y revolucionando distintos ámbitos con su trabajo, lo que llevó a los payamédicos a involucrarse en diferentes temáticas, creando nuevos dispositivos.

Es así que la organización extendió su labor en diversos contextos, algunas experiencias recién se están probando e incluso hay nuevas ideas para la acción de payamédicos que aún navegan en la mente de sus integrantes, esperando el momento oportuno para ser llevadas a la práctica.

Por fortuna, hay proyectos innovadores que ya salieron a la luz, como el caso de este nuevo dispositivo llamado “Payaguau”, ¡sí!, es lo que estás pensando…

“Históricamente, los animales han formado parte de programas terapéuticos destinados a ayudar a las personas. En el siglo XVII se iniciaron en Europa ciertos proyectos (no como se conciben ahora) en los que el caballo era un compañero más en el tratamiento y rehabilitación de personas con alto grado de discapacidad física. En 1966, el músico no vidente Erling Stördahl fundó en Noruega el Centro Beitostölen para tratar a personas ciegas y con discapacidad física. En su institución, los perros y caballos intervinieron para animar a los pacientes a ejercitarse. Fue en 1953 cuando Jingles, el can del psiquiatra Boris M. Levinson, le mostró involuntariamente a su dueño el potencial que tenía como coterapeuta y quizás desde entonces comenzó a aplicarse de manera rigurosa y científica la terapia asistida con animales (…).

Con respecto al perro guía como lazarillo de personas invidentes, su uso se remonta a la antigüedad: en China aparece reflejado en la pintura “Primavera en amarillo” (1250 a.C.) y en Pompeya, en una imagen similar (70 AC.), de modo que ya había sido considerada una estupenda idea desde lejanos tiempos [i].

Volviendo a “Payaguau“, es un dispositivo nuevo que estaría dentro de lo que conocemos como IACAS (Intervenciones Asistidas con Animales) y que anteriormente se las llamaba TACAS (Terapias Asistidas con Animales); en este caso, como la palabra lo sugiere, sería con perros y con payamédicos, de ahí el nombre, “Payaguau”.

Cabe aclarar que existen más dispositivos con animales, con nombres simpáticos también, como “Payaballo”, que es con caballos.

Gisela Karina Burella, payamédica desde 2015, de Chacabuco, Buenos Aires, quien actualmente se desempeña como Formadora de payamédicos en esa localidad, lleva a cabo este dispositivo junto a otros payamédicos del lugar, que además son veterinarios. Licia Lapolla y Esteban De Virgilis cuentan con perras entrenadas para IACAS, los nombres de las simpáticas colaboradoras son Isis y Cristal.

Lo que te lleva a realizar esta actividad es querer saber qué es lo que pasa y lo que cambia, lo que mejora especialmente en la calidad de vida de las personas que reciben este el tipo de terapias, sumándole la labor de payamédicos. Las IACAS son una nueva opción de acción, el objetivo es poder ir plasmando las investigaciones para tener pruebas de que lo que estamos haciendo realmente hace bien y es un camino más amoroso, poético y colorido, sin necesidad de decir que lo otro no funciona. La idea es seguir aportando lo nuestro en la salud emocional, y seguir acompañando a la medicina tradicional. Somos un complemento y eso queremos seguir siendo”, explica Gisela sobre su labor con Isis y Cristal, y continúa:

Payamédicos tiene una base científica que avala constantemente todo lo que se hace, por eso decimos siempre que más allá de las sonrisas, las alegrías, es un tema serio y así lo tomamos y lo llevamos a cabo.

En Buenos Aires ya están más avanzados respecto al dispositivo “Payaguau”. Los payamédicos realizan la actividad en el marco de un equipo terapéutico y con objetivos puntuales. Son dos payamédicos, un produciente (así  llamamos a los pacientes), la terapeuta (que es quien propone el objetivo de ese día) y un guía (que es quien se ocupa de la perra exclusivamente). Así se trabaja. Acá nosotros hacemos la actividad en un geriátrico. Somos dos payamédicos, un guía y la perra, y un payaguante (que es quien acompaña a los payamédicos para hablar desde el real), ya que el payamédico es un personaje, como un dibujito animado que habla en la fantasía. Los producientes son quienes se acercan a participar de la actividad de ese día. 

Se está en permanente contacto con los trabajadores sociales y psicólogos del lugar, para poder registrar lo que vaya mejorando en los producientes, lo que funcione, y lo que no, para poder modificarlo”.

Según comenta Gisela, la experiencia “Payaguau” en Chacabuco aún se encuentra en la etapa de contacto y de entrenamiento de payamédicos-perros. Es necesario acostumbrar a los animales a los colores potentes y los movimientos imprevisibles de los payamédicos, para que luego, en el campo de acción, todo resulte armonioso y como fue planeado.

“Lleva tiempo la planificación, preparación de trajes y el fortalecimiento del vínculo de los payas y las perras, como también las formalidades necesarias para entrar a trabajar a una institución, más allá de que la actividad es voluntaria.

¡Yo soy una de las payamédicas que van a jugar!  Lo pienso y ya me divierte muchísimo. Ya modifiqué mi payatraje para poder realizar movimientos más acordes a la actividad, como levantar las piernas y tirarme al piso, cosas que no suceden en otros dispositivos como “Payahospi”, donde por cuestiones de bioseguridad, los payamédicos no tienen contacto directo con el piso, ni con elementos médicos como pie de sueros, o instrumental médico.

Esperamos conseguir muchas cosas positivas con este nuevo proyecto que estamos poniendo en marcha. Porque más allá de que vamos a dar, nos llenamos el alma y el corazón de tantas satisfacciones cada día, al volver a casa”, concluye Gisela.

¡¿Te gustaría que Payamédicos intervenga con “Payaguau” en Córdoba !? Contanos en dónde, ¿qué lugares conocés? Esperamos tu comentario.

 

Referencias

[i]  Oropesa Roblejo,    García Wilson,   Puente Saní, Matute Gaínza, (2009), Terapia asistida con animales como fuente de recurso en el tratamiento rehabilitador, Revista Medisan. Recuperado en  http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1029-30192009000600015

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