Elogio a la generosidad: “La bondad es la cualidad más elevada de la inteligencia”

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La bondad es el punto más elevado de la inteligencia humana. Esa es la frase que me llevó esta semana a reflexionar y a compartir la idea en redes sociales.

Sólo entendiendo en toda su dimensión las implicancias de las buenas acciones dirigidas a los demás y su impacto en el entorno inmediato y en el social, podemos alentarnos a nosotros mismos y a otras personas a proceder de ese modo.

Ser bueno o tener buenas acciones, no es sólo una cuestión de voluntad o de  sentimientos nobles, parte de la convicción de que la única forma posible de construir una sociedad mejor, más tolerante y amorosa, es brindando a los otros algo que los haga sentir mejor. Sí, así, tan sencillo, pero no tan fácil de que suceda siempre y con todos, porque muchas personas buscan satisfacer primero sus necesidades personales de la manera más holgada posible. Y el resto..bueno, ya habrá tiempo para pensar en los otros.

Muchos me dicen: ¡Ay Justina Esperanza! La verdad cada día estás más ilusa. Dejá de pensar en cuentos de hadas. La vida es cruel -usan otros términos, claro, pero yo prefiero contárselos así.

Un hombre con cara muy seria y diría yo, enojado, largó: ¡Este mundo está hecho de choros e hijos de fruta! -tampoco me lo dijo así, ustedes ya saben, lo suavizo. La cuestión es que a mí, cuanto más me dicen que no, más pienso en eso que se niega o se cuestiona. Entonces llegó un momento que ya no podía dejar de pensar en el tema.

Hay algo que para mí es una verdad irrefutable en este mundo de liquidez y relatividad absoluta. Disminuir el nivel de satisfacción de nuestros propios intereses para que el otro amplíe su nivel de satisfacción no sólo es altruista, sino que verdaderamente es un aporte de generosidad que cambia positivamente a quien da y a quien recibe. Es un salto cuántico. Sí, señores.

Y cuando la bondad es dirigida a una persona  bien constituida a nivel emocional, la devuelve con gratitud. Es decir, responde con más bondad.

No es que sea moralista o “más papista que el Papa”, como me dijo Carla, mi compañera de trabajo. Quien que me consigue clientes para que yo escriba las cartas, los mensajes  o  los posteos que hoy están de última moda – siempre con objetivos que tienen un fin loable, aclaro.  Pero esa es mi convicción señores y señoras, la voy a sostener porque es una de las pocas cosas que sé con seguridad en este último tiempo.

La bondad no vende

Ojo, sé que las series de TV que más se ven están protagonizadas por antihéroes y hablan de acciones nefastas que los hombres le hacen a la Humanidad . Conozco el éxito que tienen Breaking Bad, Chernobyl, y tantas otras.

“¿La madre Teresa no tiene serie?  ¡Y bueno! Ya la tendrá”, le dije a Carla y se fue de mi casa con una sonrisa sarcástica. Tomate un mate, me respondió.

¡Cada argumento se le ocurre a la gente para que deje de sostener con fervor mis ideas!  Además, como si las historias se contasen solamente a través de Netflix o HBO. ¿Y los libros, las obras de teatro?, ¿y las historias de los nobles héroes y heroínas de todos los días? Por favor….

La historia más conocida de todos los tiempos tiene como personaje central a un hombre despojado de riquezas que se dejó lacerar el cuerpo en nombre de Dios y más allá de que confiemos o no en sus métodos o en su Dios –que puede ser el de ustedes o el mío, eso no importa ahora-, tenía la intención de hacer el bien y ayudar a los demás.

¡Podría nombrar mil historias conocidas con personajes que eligieron el camino de la bondad, la generosidad como una forma de agudizar su espíritu e inteligencia! De personas que van en busca de la justicia y quieren el bien común! Ellos tienen un liderazgo eterno, legítimo e incuestionable.

Justina Esperanza, ¡no seas sonsa! La bondad no vende. Otra respuesta detestable. Como si todos fuésemos consumidores todo el tiempo en este sistema donde hacen lo que sea para que hasta las personas se conviertan en mercancías.

¡No! Somos humanos, sujetos deseantes, cuerpos amorosos con derecho al goce –como dicen los psicoanalistas-  con derecho a ser. No todo es mercado, la vida no es un mercado. La vida es lo único que tenemos y todos tenemos derecho a recuperar su sentido. El sentido sólo se recupera con luz, lo apuesto a la oscuridad, a la mezquindad, el individualismo y todo lo que trae aparejado.

Como si todo esto fuera poco, en esos días que anduve pensando y pensando, me encontré en Internet a un autor que citaba a Richard Davidson, especialista en neurociencia afectiva, quien dice que “la base de un cerebro sano es la bondad”.

Listo, me dije a mí misma. Justina, no te rindas, expresá lo que pensás. Muchos creerán que sos antigua, exagerada, una romántica sin remedio. No importa.

Necesitamos más gente sana, buena y con generosa voluntad y por sobre todas las cosas, necesitamos celebrarla, tomarla como ejemplo y replicar sus acciones.

 

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